"Quizá he probado muchas cosas en la vida, y algunas de ellas me han hecho feliz. Pero la verdad, no han sido tan singulares como la felicidad interior que sentí al ayudar a mi amigo, a un familiar, a alguien que lo necesitaba..."

"He experimentado la satisfacción interior de dar sin recibir nada a cambio. Y aunque el mundo parece que compite por tener, yo sin embargo tengo un deseo interior por dar. Quizá porque he tenido, o quizá porque sé es mi vocación desde hace tiempo y no sé cómo llevarla a cabo..., pero he visto que lo material no me llena... Quiero dar, darme a otros, mi tiempo, mi experiencia, mi consuelo..., pero quiero hacerlo con una metodología, de persona a persona, una luz de esperanza para otros..., incluso compartir mi fe con ellos".

Soy sacerdote, yo agente de pastoral, yo colaboro en mi parroquia como catequista, yo soy maestro/a o simplemente, Dios ha puesto en nuestras vidas personas que necesitan que alguien les haga sentir comprendidas, consoladas y acompañadas.

En la formación de los Misioneros Urbanos de Jesucristo encontrarás los medios y recursos necesarios para llevar a cabo esa labor guiada por una premisa: el orientador es un instrumento de Dios -para el bien de sus almas- que sustenta su vida en el mandamiento del amor.

"Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente: y a tu prójimo como a ti mismo...haz eso y vivirás" (Lucas 10,27-28).

Por María, quédate en nosotros Jesús.

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