Quiénes Somos

Todos los hombres y mujeres del mundo nacemos con un carisma y una misión concreta: ayudar a Jesucristo a la salvación de las almas, tentadas continuamente o en muchos casos sometidas por el mal. (“...he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la Voluntad de mi Padre.  Y ésta es la Voluntad de mi Padre: que ninguno de éstos que Él me ha dado, se pierda...”  (Juan 6-38).

En pleno siglo XXI, el hombre tiende a actuar cada vez más conforme a los sentimientos y no a sus pensamientos; el corazón y los impulsos han conquistado el terreno a la razón y los juicios.

Por María, quédate en nosotros Jesús.

 

¿Cuándo nacen los Misioneros Urbanos de Jesucristo?
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Fue inspirada por Dios el 25 de marzo de 1983 en una capilla de la Virgen de Guadalupe al norte de España, con el carisma de ayudarle en la salvació...

Fue inspirada por Dios el 25 de marzo de 1983 en una capilla de la Virgen de Guadalupe al norte de España, con el carisma de ayudarle en la salvación de sus almas atrapadas por el mal. Comenzamos a trabajar, en una primera etapa, ayudando a las personas a través de acuerdos con fundaciones civiles. Ya en 2003, el Cardenal D. Antonio María Rouco Varela nos pidió que trabajáramos –directa y abiertamente– como institución de la Iglesia. Este paso se da finalmente en el año 2008, inscribiéndonos como asociación católica, siendo aprobada nuestra inscripción por la Conferencia Episcopal Española.

La misión de MUJ
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Nuestro carisma está centrado en formar orientadores en las parroquias y orientar a quien Dios nos presente en nuestras vidas. Ya nuestro propio nomb...

Nuestro carisma está centrado en formar orientadores en las parroquias y orientar a quien Dios nos presente en nuestras vidas. Ya nuestro propio nombre –Misioneros Urbanos– nos diferencia de otras realidades que se dan dentro de la Madre Iglesia, dejando claro dónde tenemos una misión que cumplir. Nuestra labor comprende acudir a las parroquias de las urbes para revitalizarlas. Lo hacemos formando a un equipo de orientadores que serán elegidos por el propio párroco -a quien nos ponemos a sus órdenes- entre sus feligreses, agentes de pastoral, etc. Esta labor se ve complementada con enseñar a orar en comunidad -en grupo- entorno al mandamiento del Amor. Además, si fuera necesario, se crearía un grupo de trabajo social de la mano de Cáritas, benefactores, u otras ayudas e instituciones.

¿Por qué formamos orientadores?
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En pleno siglo XXI, el hombre tiende a actuar cada vez más conforme a los sentimientos y no a sus pensamientos; el corazón y los impulsos han ganado...

En pleno siglo XXI, el hombre tiende a actuar cada vez más conforme a los sentimientos y no a sus pensamientos; el corazón y los impulsos han ganado terreno a la razón y los juicios. Es aquí donde surge la necesidad de la figura del orientador. Esta persona debe comprender los problemas del hombre que sufre, consolarlo en la medida de lo posible y acompañarlo hasta que pueda dejarse Amar por Dios y así cumplir con el mandamiento principal del amor. En suma, un orientador actúa como las ruedas de apoyo en una bicicleta: apoya al ciclista en su aprendizaje, le conforta con su presencia en nombre de Cristo y le ayuda a establecer un orden en su manera de conducir. Este orden vendrá marcado por los valores y prioridades del alma necesitada.

¿Ciencia o religión?
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Los Misioneros nunca transmitimos nada que no esté en el evangelio o en las herramientas psicológicas mejor fundamentadas. Fomentamos el correcto us...

Los Misioneros nunca transmitimos nada que no esté en el evangelio o en las herramientas psicológicas mejor fundamentadas. Fomentamos el correcto uso de las emociones, ayudando a que la persona tome las mejores decisiones para su vida. Desde nuestra experiencia, el mal -el demonio, satanás, etc- se ha ido introducido cada vez más en los últimos años. Lo ha hecho mediante la emotividad desordenada desplazando a la racionalidad. Nos engancha a falsos dioses, a nosotros mismos, a nuestro placer y ego, o distrayéndonos de dar sentido de verdadera felicidad a nuestra existencia, haciéndonos perder la esperanza.

A principios del siglo XXI comenzaron a publicarse estudios científicos avanzados sobre el funcionamiento del cerebro humano. Dichos estudios se realizaban en base a las técnicas de neuroimagen, que permitían observar por primera vez el funcionamiento del cerebro en tiempo real, no únicamente como una foto fija. Todo aquello conllevó que las neurociencias avalaran los procesos de reestructuración cognitiva (reec) de las emociones dentro de nuestro cerebro. Las emociones, mal ordenadas, nos dificultan nuestra madurez afectiva, nuestra racionalidad y por tanto Amar a Dios por encima de todo y Amar la salvación del prójimo como la de nosotros mismos.

En cambio dichas emociones bien ordenadas, nos sirven como ayuda para aquellos momentos en los que queremos algo, pero no podemos lograrlo… Según cómo orientemos tales emociones, podremos encauzar mejor o no el rumbo y equilibrio de nuestra vida. Un correcto manejo de nuestra emotividad nos permitirá discernir mejor sobre todo aquello que nos apetece o nos disgusta hacer, reconociendo qué emociones son necesarias para nuestro proyecto y cuáles no; discernir qué acontecimientos nos vienen de Dios -manifestándonos su voluntad porque benefician a la salvación de más almas más y mejor- de los que no y que sólo benefician nuestro ego.

¿Cuantos más misioneros urbanos mejor?
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No es nuestra misión. Nos impusimos mediante estatutos la prohibición de cualquier tipo de proselitismo. Esto nos permite centrarnos totalmente en e...

No es nuestra misión. Nos impusimos mediante estatutos la prohibición de cualquier tipo de proselitismo. Esto nos permite centrarnos totalmente en el servicio a Dios a través del párroco y sus almas encomendadas. Por eso mismo, estamos subordinados siempre a las órdenes del párroco -quien decide si recurre o no a nuestra ayuda, quien nos ayuda con aquellos casos más complicados entre sus feligreses y a quien obedecemos conforme a su gracia de estado y autoridad-.